martes, febrero 14, 2006

Amar es una angustia

Amar es una angustia, una pregunta,
una suspensa y luminosa duda;
es un querer saber todo lo tuyo
y a la vez un temor de al fin saberlo.

Amar es reconstruir, cuando te alejas,
tus pasos, tus silencios, tus palabras,
y pretender seguir tu pensamiento
cuando a mi lado, al fin inmóvil, callas.

Amar es una cólera secreta,
una helada y diabólica soberbia.

Amar es no dormir cuando en mi lecho
sueñas entre mis brazos que te ciñen,
y odiar el sueño en que, bajo tu frente,
acaso en otros brazos te abandonas.

Amar es escuchar sobre tu pecho,
hasta colmar la oreja codiciosa,
el rumor de tu sangre y la marca
de tu respiración acompasada.

Amar es absorber tu joven savia
y juntar nuestras bocas en un cauce
hasta que la brisa de tu aliento
se impregnen para siempre mis entrañas.

Amar es una envidia verde y muda,
una sutil y lúcida avaricia.

Amar es provocar el dulce instante
en que tu piel busca mi piel despierta;
saciar a un tiempo la avidez nocturna
y morir otra vez la misma muerte
provisional, desgarradora, oscura.

Amar es una sed, la de la llaga
que arde sin consumarse ni cerrarse,
y el hambre de una boca atormentada
que pide más y más y no se sacia.

Amar es una insólita lujuria
y una gula voraz, siempre desierta.

Pero amar es también cerrar los ojos,
dejar que el sueño invada nuestro cuerpo
como un río de olvido y de tinieblas,
y navegar sin rumbo, a la deriva:
PORQUE AMAR ES, AL FIN, UNA INDOLENCIA.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sorry, no encontré otra manera de publicar algo en tu página.

El amor: tomarse de la mano y ver crecer al otro... (By: me)

Fabián Ruiz, argentino y autor de muchos poemas de amor inspirados y compartidos por una mujer. Mi respeto por un hombre a quien no le avergüenza decir "TE AMO" y ser detallista y mi admiración hacia la mujer que lo inspira..."


Renacido en Ti

Sentir que la memoria ha caducado,
que no hay recuerdos bellos previos a ti.
Una manifestación de sentires renovados,
renacido ese mismo día en que te conocí.

Haces tu aparición en la escena de mi vida,
asumiendo, sin saberlo, el rol protagonista;
desplegando radiante resplandor de estrellas,
impetuosamente suave, mágicamente bella.

A sabiendas que el amor tiene único dueño:
aquel, que se lanza en pos de ese sueño
de adoración sublime como única premisa,
para quien haya obrado el singular milagro
de despertar a un pobre corazón de su letargo
con el mágico beso del brillo de su sonrisa.

Sentir que la cordura es solo poesía,
que sólo hay vida a partir de tu vida,
hasta el fin de los tiempos te he de seguir...
¡Renacido ese dulce día en que te conocí!

Cómo habría de hallar en otra tu boca y tu pelo,
cómo habría de hallarlos si así no lo quiero...
¡Irreverente Blasfemia,
si adorara una dulzura ajena a tu miel!
Por siempre he de ser tu caballero fiel,
y tú... ¡Mi Reina!

(Fabián Ruiz)